jueves, 8 de agosto de 2013

Miradas

Una se sube al camión y de pronto es el centro de las miradas de guapos, viejitos, jóvenes, hombres maduros de insuperable galantería. Y una se siente de nuevo sensual, simpática, agraciada y bien... hasta que una doñita se acerca muy amable y te dice "mija, traes tu cierre abajo". Y una pela los ojos, aprieta los labios, agradece y se da cuenta de que todos escucharon, inclusive el chofer.

Ya no soy sensual ni atractiva, sigo siendo la misma pasajera de antes, ahora con el cierre en su lugar.

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Porque no sabemos en qué momento, lo fantástico nos asalte.