miércoles, 26 de abril de 2017

Flashazos



Yo lo atraje y él a mí. Lo supe desde que me vio, con calma, a su antojo, sin reparos. Subir a aquel camión de escalinata tipo Gaudí fue complicado, nada glamuroso, él debió ver cómo me aferré a los tubos para no caer ¡qué vergüenza! Tuve que alejarme de él, de sus ojos, de sus lindos ojos detrás de sus lentes que le daban un toque bohemio. La tarde era rara, no sé cómo explicarlo, a pesar del exabrupto de mi subida al camión, en él había calma y la luz que se filtraba por las ventanas impregnaba todo como si fuera un filtro de instangram.

Cuadras más adelante se subió una señora bajita que casi y se nos mata en la escalera de ascenso, ésa que le hubiera gustado a cualquier surrealista por su “estética”, la pobre tropezó y pegó en uno de los tubos. Él se paró de inmediato para ayudarle, la levantó y le cedió su lugar. Todos los pasajeros vimos eso como algo loable, estúpidamente pensé que de haberme caído él me hubiera ayudado y quizás… ¡No! 

Él buscó un asiento qué ocupar, había muchos disponibles, pero me volvió a encontrar y fue directo hacía mí, yo, como siempre, cuándo no, abrí mi bolsa e hice como que buscaba algo para evitarlo, él se sentó justo atrás de mí, yo sentía cómo respiraba, a qué olía y esa maldita luz dorada que le daba a todo el margen perfecto para una conversación, para un devaneo amoroso… ¡Dale, que no!

Pero sonó un celular, el suyo, contestó: Bueno… bueno… papá, es que casi no te escucho, está algo madreada la señal… sí, dime… … sí, fue mi mamá, pero no se la quisieron dar, le pusieron muchas trabas… sí, ella está bien, regresó desilusionada pero está bien… oye, ¿quieres ir a desayunar mañana..? A donde tú digas, sí y platicamos mejor… sí, yo te aviso papá, no te preocupes papá… mañana yo te llamo… gracias… sí papá… hasta mañana… te amo papá… Colgó.

Para mí fue hermoso escuchar ese último “te amo papá” viniendo de un hombre, yo sabía que la tarde tenía algo extraño, que ese camión estaba como sacado de un cuadro y que él era especial, que de no haberme escondido en el fondo de mi bolsa quizás y hubiésemos hablado, aunque sea para agradecerle por lo que hizo con la señora, para decirle que era adorable, para…
Me paré, lo vi, él me sonrió, se ajustó los lentes, sonrío como si lo fueran a fotografiar, timbré y me bajé.

Paola Sandoval

miércoles, 15 de febrero de 2017

Hipocresía (por favor, no interrumpan a los lectores).

5:04pm /De verdad, suelo ser muy social, me gusta platicar con las personas, yo soy de las que va platicando con los taxistas, con las señoras en el camión.
Vine a hacer un trámite y al llegar me dicen que hasta la 5:30 de la tarde me atenderán. Llegué a las 3:50 ¿Qué hago? Pensé por un momento en ir a la casa de mi prima Esther, pero desde el sábado mi rodilla es un problema y yo ando muy guapa de medio tacón, imposible caminar 10 cuadras de ida y de venida.

Pensé en ir a comer, tomarme un café aquí en la esquina, pero sorpresa, no cargué más dinero, según yo no iba a tardar tanto, fui a la tienda más cercana y compré una botella de agua y un paste de champiñones, todo por 21 pesos (insuperable), el gozo fue mayor porque el paste estaba delicioso. Así que me senté, me lo comí, lo disfruté, hablé por teléfono con mi herma, saqué mi libro en turno y me puse a leer en santa paz.

Poco después llegó un compañero del trabajo, alguien que de entrada no me cae bien, pero pues qué hago... Me saludó (milagro, en la escuela no lo hace) lo saludé, y como era de esperarse, se sentó a mi lado. Adiós a mi lectura, se puso a checar facebook y está viendo todos los videos con el sonido en alto, se ríe estrepitosamente, tose, me molesta.

5:24pm /Preferí cerrar mi libro y comenzar a escribir esto para evadirlo, en este lapso, me enseñó dos videos (chistosísimos según él), pero no me habla, no entabla una conversación.

5:28pm /Lo bueno es que ya casi son las 5:30.

Paola Sandoval

Porque no sabemos en qué momento, lo fantástico nos asalte.