domingo, 4 de agosto de 2013

Cantautor

¡Qué ya se calle por favor! 

No sé si lo haga por necesidad, quizá porque no tiene trabajo, porque tenga que estudiar y no tiene para pagar la matrícula, qué se yo. Pero trae bueno zapatos, una guitarra de calidad y un look de lo más hípster. Ya lleva como quince canciones y canta reculero. Imposta la voz, está desentonado, y lo que no puedo perdonarle es que cante las canciones de Roberto Carlos tan desafinado y sin chiste. Creo que no fui la única inconforme con su interpretación. Ni gracia tuvo para pedir "una monedita, con lo que sea su voluntad", la gente casi no le dio. Se nota su molestia en la cara, en su caminar entre asiento y asiento, sin embargo es arrogante, acabó diciendo que esto -cantar en los camiones- sólo lo hace para "echarle ganas a la música". Pasa por mi asiento, me ve, yo pienso -ya está grande, trata verse forever young- me río, me ve con odio, todo en un instante: masculla un 'estúpida' lo alcancé a escuchar, yo digo fuerte y abiertamente: muerto de hambre. Voltea, le sostengo la mirada, el muy joto presiona el timbre y se baja. La señora que va detrás de mí dice "Ay, ya me había hartado".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Porque no sabemos en qué momento, lo fantástico nos asalte.