Es muy común que me duerma en el camión y más por las mañanas;
también es normal que las personas me despierten para que les dé chance de
sentarse. Hoy, ya iba en el octavo sueño cuando me dicen, cuando en la lejanía
de lo onírico escucho -con permiso-
desperté de inmediato y era nada menos que don Cornelio García, sí el del
programa De kiosko en kiosko. Me
incorporé, lo dejé pasar, le dije ¡Don Cornelio buenos días! Y él dijo -ya la
desperté, pero échese otro coyoyito,
yo aquí le cuido. Yo, le hice caso, me dormí y no le pedí autógrafo.
Como dice mi amiga Mónica, no tengo vergüenza.
Paola Sandoval
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