Fui al tianguis, ya iba cargada con miles de bolsas, estoy exagerando, sólo eran tres, pero yo sentía que ya no podía con el peso; un señor desde su puesto de frutas me observaba, yo no le di importancia pero cuando pasé frente a él, gritó, como si lo hiciera adrede "naranjas, lleve naranja, 25 por 20 pesos, dulces, todas dulces" (y aquí suavizó la voz) "naranjas dulces, como el primer beso de amor".
Yo paré y me le quedé viendo, él a mí también, pero ya me estaba ofreciendo un pedazo de naranja que cortó con un cuchillo filosísimo, me sorprendió su agilidad, parecía un corsario con su cuchillo y su ropa de trabajo pesado, tratando de conquistar damiselas de una lejana comarca "pruébala reina, dulce, dulce como el primer beso de amor" cuando dijo esto, casi susurraba, yo tomé el pedazo de naranja, lo llevé a mi boca, en efecto, estaba dulce, pero le dije "oiga, no todo primer beso de amor es dulce, en mi caso fue un encontronazo de dientes con cierto tufo en la boca del galán". El corsario de las naranjas me miró desconcertado, como si lo hubiera decepcionado, de tajo y muy seco me dijo "¿va a querer naranjas?" dije que sí, (ni me acordé de lo que llevaba cargando) él se apresuró a echarlas en una bolsa, noté que le molestó lo que había dicho, cuando me dio mi cambio le dije "pero muy bonita su comparación, así me hubiera gustado que fuera mi primer beso de amor, como esta naranja", me sonrojé cuando dije eso, pero le debía al corsario la galantería que había tenido conmigo... bueno, ni tanto, él de eso vive, pero aun así sonrió y me dijo "que le vaya bien reina" mientras guardaba su cuchillo entre su cinto y el pantalón.
Y nada, pues aquí estoy comiendo naranjas y recordando besos de antaño. Y su primer beso ¿también fue un encontronazo de dientes o sólo yo tuve esa mala fortuna? (o ese mal amante).
Paola Sandoval

Hasta se me antojaron las naranjas del corsario
ResponderEliminarSí eran apetecibles...
EliminarHasta se me antojaron las naranjas del corsario
ResponderEliminarJejejeje :)
ResponderEliminarJejejeje :)
ResponderEliminarMe gustaron mucho los comparativos: El puestero como corsario, y las naranjas como un beso.
ResponderEliminarSupongo que el desconcierto del vendedor fue porque por un momento pensó que le habías lanzado una indirecta, pero luego volvió en sí cuando festejaste su comparación. (Supongo)