lunes, 4 de enero de 2016

Ángeles en la fila del hospital



La semana pasada llevamos a mi mamá a su cita en el hospital, en lo que mi esposo la llevaba a desayunar, yo me quedé haciendo fila en la farmacia para recoger su medicamento. Me puse a leer y de pronto el señor que estaba adelante de mí volteó y me dijo "disculpe, ¿qué está leyendo?" yo le respondí que una antología de cuentos mexicanos y le presté el libro para que lo viera. El señor, ya mayor, lo observó con detenimiento, me dijo que él también leía pero que no conocía de esos cuentos, sacó una libretita y anotó el título de mi libro. Luego me dijo que si no había leído yo a Paulo Coelho, yo le dije que sí, y él se entusiasmó mucho, me dijo que eran una chulada sus historias y yo reprimí mis opiniones acerca de ese autor, porque ahí yo ya no era la maestra de literatura, era una lectora frente a otro lector en una fila interminable.

El señor me dijo que esas historias le ayudaban mucho, después sacó un breviario de salmos, me lo prestó y me dijo que todo eso le hacía mucho bien, yo le escuchaba atenta. Me dijo "yo tengo cáncer señorita, y es terminal, pero no quiero tener miedo, por eso leo", yo sólo atiné a decirle que de alguna forma a mí la lectura me hizo una persona menos temerosa. Al señor le brillaron los ojos, me dijo que leer era un placer inmenso para él, que le daba paz, que le gustaba ir a leer a las banquitas del templo de los ángeles y me dijo "¿lo conoce? " yo le dije que no, él me vio fijamente y me dijo, "usted tiene que ir señorita, para que también sienta paz" y supe que sus palabras eran un mensaje para mí.
No nos dimos cuenta de que la fila había terminado. Al señor le tocaba su turno, sacó una bolsita de plástico en donde metió todo su medicamento. Al despedirse, me dijo que le daba mucho gusto conversar con personas que leían, que iba a buscar el libro que yo estaba leyendo. Yo le di la mano y un apapacho en el hombro, y le dije que iría a buscar el templo.

Hoy fui y en verdad es un lugar hermoso, vine a dar gracias, a pedir por la salud de los enfermos, a llorar y a sentir paz en el corazón.

Paola Sandoval


1 comentario:

Porque no sabemos en qué momento, lo fantástico nos asalte.